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Hacia la Emancipación
Cristian Gillen
Hemos decidido sacar una nueva página Web, que tienda a realizar
análisis más de fondo sobre la problemática mundial y nacional,
y coadyuve a la formulación de alternativas de emancipación al
capitalismo salvaje imperante que vayan más allá de la
racionalidad capitalista. Ello significa que no abordaremos de
manera preferente los problemas de la coyuntura electoral y
partidaria que son esfuerzos que vienen siendo realizados por
otras páginas.
El mayor rol hegemónico sustentado por Estados Unidos, que no es
un imperio sin centro como pretenden propugnar algunos ilustres
representantes de la izquierda etérea, fue facilitado por la
caída del denominado socialismo real y ha permitido que el
imperialismo impulse una globalización ultraliberal hacia fuera
de sus fronteras, por cuanto para impulsar su crecimiento ha
tenido que recurrir al keynesianismo militar.
Esta globalización neoliberal, ha potenciado el proceso
dialéctico de la alienación y la colonización del tercer mundo
mediante lo que los principales terroristas del mundo, el
gobierno de Estados Unidos y las trasnacionales que lo apoyan,
denominan a la “guerra al terrorismo”. Paradojas que siempre han
creado los distintos reinados imperiales a través de la
historia.
La alienación de los pueblos, tanto del centro como de la
periferia del sistema se ha acrecentado, dada la potenciación de
las categorías de mercancías, ello debido a la “desregulación”
del mundo financiero, comercial y sobre todo, de las relaciones
laborales. Todo se ha cosificado, las relaciones entre los
hombres se vienen reduciendo a vínculos entre objetos. Ya no se
vende la fuerza y/o capacidad de trabajo, sino la vida. Los
cuerpos y las mentes son cada vez más mercancías, sino basta ver
como Madonna, de manera consciente, vende su cuerpo bajo los
aplausos de un sector importante del público, y como los
denominados hombres de ciencia se esmeran en convertir las
ciencias en medios para incrementar las ganancias de las
empresas transnacionales.
Pero todo proceso de alienación crea movimientos de
desalienación que se vienen generando a nivel mundial, nacional
y local. Es importante colaborar con estos movimientos creados
por trabajadores, artistas, profesionales y empresarios
progresistas, en la construcción de nuevas formas de relaciones
sociales que vayan contra la dominación y la explotación.
Nuevas formas de sociedad, que superen las limitaciones del
denominado socialismo real que, en nombre de la sociedad sin
clases generó una nueva burguesía de Estado que alienó a la
clase trabajadora bajo los slogans llenos de cinismo que le
prometían su liberación definitiva. Hay que romper con la teoría
economicista y positivista del primado de las fuerzas
productivas y centrarse en revolucionar la organización social
para crear relaciones sociales solidarias que coadyuven a la
lucha contra la alienación capitalista. Por lo tanto, es
fundamental articular lo trascendente con lo cotidiano. Con el
fin de lograr lo anterior, se hace relevante crearle un poder
dual al capitalismo denominado formal, organizando al llamado
sector informal no mafioso para crear un campo de resistencia
diaria. En consecuencia, es primordial organizar al sector
productivo y económico en general, al cultural, entre otros, y
articularlos entre sí, pero no sólo a nivel nacional, sino
mundial, ya que hay todo un proceso de mundialización desde
abajo producido por los inmigrantes, que se han constituido en
una nueva clase nómada. Para ello, es de primera importancia
crear fondos propios de acumulación, sistemas de educación,
justicia, salud, dado que el denominado sector formal es incapaz
de hacerlo, y aunque lo hiciera, los diseñaría bajo su
perspectiva de dominación y de acumulación para pagar su
creciente deuda externa, producto del modelo especulativo y
neoliberal que profesa.
Todo lo antes señalado, requiere de una transformación radical
de los partidos denominados revolucionarios que se caracterizan
por su jerarquización y burocratización, de los sindicatos que
se limitan al sector formal y a simples reivindicaciones
economicistas, de los estudiantes que se preocupan de lograr
éxitos pecuniarios y de prestigio dentro del sistema, y de los
movimientos sociales que sólo luchan por resolver problemas de
corto plazo y puntuales. Es una tarea difícil pero urgente para
liberarse de este capitalismo salvaje que mata a diario a
millones de niños y civiles, bajo la supuesta lucha por la
liberad y contra un terrorismo que promueve el mismo
imperialismo. Estas banderas que alza el Imperio son las
muestras más clareas de la alienación.
18 de Octubre 2004
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