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Parte Final
Superación de la
problemática infraestructura superestructura
Por Cristian Gillen
Así como se
planteó anteriormente la manera de superar la cuestionada
relación fuerzas productivas - relaciones sociales, para ser
coherentes, es también imprescindible hacerlo con la
articulación infraestructura – superestructura, por cuanto ambas
problemáticas están interrelacionadas.
Para analizar
la reproducción de la sociedad, hay que salirse de la concepción
que ve la totalidad social como algo cerrado y dividido en
instancias claramente delimitadas: infraestructura económica y
superestructura política y cultural. Lo anterior no posibilita
comprender en toda su profundidad y complejidad, como se
constituye y reproduce la sociedad como expresión de relaciones
sociales de distinta índole (económicas, políticas y
culturales). Planteo esto, porque cuando un individuo establece
relaciones, no las hace solo económicas, o solo políticas, o
solo culturales. Todas éstas se combinan, existiendo en un
determinado momento un mayor énfasis en una, y en otro, esa
incidencia se modifica, y así sucesivamente. Como se podrá
apreciar, la realidad es mucho más complicada que las
concepciones teóricas regidas y estáticas que se han querido
imponer, aunque hay que manifestar que desde el punto de vista
formal, aparecen como mucho más "lógicas" desde la perspectiva
de la lógica dominante, que es la instrumental, que ha ido
penetrando y mermando desde adentro los planteamiento de cambio
radical del capitalismo.
El análisis y
superación de la problemática infraestructura – superestructura,
debe partir de ver como las distintas relaciones sociales
(políticas, culturales, económicas) van conformando un todo
abierto, en un espacio determinado, y en un momento dado. Estas
relaciones sociales diferenciadas se articulan de acuerdo a un
marco lógico – histórico, alcanzando organizarse en proceso de
producción, vistos en su sentido más amplio, por cuanto la
producción no puede percibirse sólo como económica, lo que ha
conducido al economicismo bajo distintas formas e intensidades,
sino que también, como ya se señaló, existen producciones
políticas y culturales. Estos procesos productivos se
constituyen y reproducen bajo la dinámica de las contradicciones
que se dan entre los agentes que participan y que presentan
intereses en conflicto y/o contradicción. Ello se expresa en
categorías y leyes, que no son meras abstracciones lógicas, sino
que manifiestan el carácter dialéctico de las relaciones
sociales capitalistas, por cuanto hay grupos, fracciones de
clase, clases, etnias, y sexos, que tienen dentro de los
procesos productivos diferentes posiciones.
Las
producciones se articulan e influencian recíprocamente,
apareciendo en un determinado momento, un tipo específico de
producción, como el que imprime la dinámica de la vinculación y
reproducción de las relaciones sociales globales. En otro
instante será un proceso productivo distinto y así
sucesivamente. Toda esta articulación compleja, bajo dinámicas
temporales y espaciales diferentes depende en gran medida del
proyecto hegemónico que se ha constituido bajo el liderazgo de
un determinado grupo y/o clase en alianza con otras fuerzas
sociales. Como ya se puntualizó, cada producción no expresa
relaciones de producción de un solo contenido, sino que de
varios, en que, por la naturaleza misma de la actividad
productiva que se realiza, tiene una tendencia de selectividad
estructural que hace que una domine. En una fábrica industrial,
si bien las relaciones de producción son principalmente
económicas, se llevan a cabo igualmente relaciones políticas, en
tanto, hay luchas de poder, y también culturales ya que se
tratan de imponer valores sustentados en visiones de la
producción y de la vida en conflicto o contradicción. Cosa
diferente, por ejemplo, sucede en lo referente a la producción
legal, ya que prima lo político sin excluir lo económico y
cultural, y en lo que respecta a la producción educativa, por
poner otro ejemplo, se privilegia lo cultural sin dejar de
intervenir lo político y económico.
Los
diferentes tipos de producción
Con el fin de
analizar a un mayor nivel de concreción como se construye la
sociedad, pero también como podría perder coherencia y hasta
fragmentarse, detallaremos como conceptuamos la producción en
general, esto brevemente, porque ya se desarrolló anteriormente
así como en otros libros que elaboré,
para luego complementar ese análisis con el estudio de formas de
producción específicas.
Señalaremos
sucintamente las características generales, que adoptan las
relaciones sociales de producción cuando se sedimentan en un
proceso inmediato de producción en general, es decir a un nivel
elevado de abstracción.
El proceso de
producción inmediato, que como ya sabemos, está conformado por
los procesos de trabajo y de valorización, los cuales
constituyen una unidad indisociable, que se retroalimentan
mutuamente, y cuya importancia relativa entre ellos varia
dependiendo de como se dan las contradicciones sociales en los
distintos momentos históricos. Las relaciones sociales de
producción se expresan de manera diferenciada, tanto en lo
político, cultural y económico, en el proceso de trabajo y en el
de valorización, pero siempre sin dejar de articularse y
complementarse. En el proceso de trabajo, se combina bajo
modalidades distintas el trabajo pasado y presente, así como en
el seno de este último, produciéndose modalidades variadas de
división del trabajo y de explotación. En el proceso de
valorización se realizan las actividades de adquisición de la
mano de obra, insumos, venta de productos y transacciones
financieras de diferente índole, en el marco de relaciones en
conflicto y/o contradicción entre los agentes sociales que
participan.
Hasta ahora,
en la mayoría de los análisis que se han efectuado sobre la
producción, se ha considerado el ámbito comercial y financiero,
pero también las operaciones de adquisición de la mano de obra e
insumos para alimentar a la producción, como simplemente
procesos de valorización. Todo esto hay que revisarlo, ya que
ello respondía a los desarrollos iniciales del capitalismo,
donde no existían grandes actividades comerciales, como los
supermercados, por poner un ejemplo, que no sólo pueden
visualizarse desde la perspectiva del proceso de valorización,
sino que también hay que contemplar el proceso de trabajo que se
desarrolla para la mejor presentación de los productos y su
realización más rápida, como empacado, entre otros. Lo mismo se
puede decir de lo financiero, que en el neoliberalismo ha tenido
un desarrollo exponencial que se ha manifestado en la creación
de múltiples instituciones financieras que elaboran productos
financieros de distinta índole. Pero, eso no queda ahí, muchas
empresas dedicadas a fabricar
productos industriales han paralizado
líneas de producción materiales, con el fin de dedicarse a la
elaboración de productos financieros, siendo un ejemplo
relevante de este nuevo desarrollo General Electric, que logró
aumentar significativamente sus ganancias debido a sus nuevas
líneas de producción financiera bajo la dirección de uno de los
gurus empresariales norteamericanos como es Jack Welch.
En lo que se
refiere a la adquisición de mano de obra, a utilizarla en los
procesos de trabajo, la tendencia del neoliberalismo a
flexibilizar el mercado de trabajo ha hecho que las empresas
subcontraten a empresas denominadas "services", que les
proporcionan la capacidad laboral, sin que la empresa tenga que
asumir compromisos a largo plazo con los trabajadores. La
adquisición de insumos en las empresas también ha tendido a
externalizarse debido a que las nuevas formas de producción
propenden a la integración horizontal, dejando de lado la
vertical.
De lo
planteado se desprende que el análisis del proceso de trabajo y
de extracción de la plusvalía, no puede limitarse a la
producción material, sobre todo industrial, sino que ahora los
procesos de trabajo se han desarrollado en los ámbitos
comerciales, financieros, y de adquisición de mano de obra e
insumos, entre otros, por el peso creciente que han venido
teniendo en las nuevas modalidades de acumulación capitalistas.
A lo
anterior, hay que adicionar, si se hace un análisis no a nivel
de modo de producción puro sino de formación social, que las
relaciones de producción capitalistas se articulan y combinan
con formas de producción no capitalistas, destruyéndolas en
algunos casos, pero por lo general, utilizándolas para ponerlas
bajo la lógica del capital, es decir, haciendo que el excedente
se subordine a la lógica de la plusvalía. Esto hace mucho más
complejo el estudio del proceso de acumulación, especialmente en
la periferia capitalista donde el no capitalismo juega un papel
importante. Ello se viene expresando en el gran crecimiento que
está experimentado el denominado "sector informal".
A
continuación, detallaremos las especificidades que adquiere la
producción en ámbitos que se han considerado relevantes, no por
su peso cuantitativo, sino principalmente por su incidencia en
la calidad de vida de la población, así como en la vida misma, y
que están siendo afectadas por cambios relevantes en el marco de
la nueva regulación del neoliberalismo. Nos concentraremos en el
marco de estos criterios, en la producción industrial, de salud,
educacional, y en la producción bajo la égida del Estado de
productos de destrucción masiva. Esto no significa que no
existan otras producciones significativas, sino que el análisis
de las producciones indicadas permiten dar una buena visión del
enfoque ampliado del concepto de producción que se está
proponiendo con todas las repercusiones políticas que ello
conlleva.
En lo que
respecta al proceso de producción industrial, simplemente nos
limitaremos a realizar algunas precisiones que complementan
estudios previos, ya que este tipo de proceso de producción ha
sido objeto de extensos análisis en este trabajo como en
anteriores.
La producción
industrial ha sufrido cambios relevantes últimamente en el
proceso de trabajo y de valorización. En cuanto al primero, se
le ha tratado de flexibilizar, ya sea mediante un trabajo pasado
expresado en maquinaria más inteligente, dado que tiene más
capacidad de manejo de información, además que puede realizar
funciones variadas, y/o a través de una organización menos
rígida del trabajo vivo, rompiendo en grados distintos con el
taylorismo y sustituyéndolo parcial o totalmente pro células de
producción, donde se privilegia el trabajo colectivo, y la
rotación de los trabajadores dentro de las operaciones que
conforman la célula. Además, se les hace cooperar a estos
últimos en la solución de problemas que emanan de la operación
productiva en el marco de las reglas impuestas por la gerencia,
es decir que es una cooperación incorporada.
En lo que se
refiere al proceso de valorización, se ha promovido la
flexibilidad de mercado laboral, tratando de mantener un mínimo
de trabajadores, principalmente calificados, en forma permanente
y nutrirse básicamente de otras empresas dedicadas a proveer
mano de obra o de trabajadores a tiempo parcial. Esto ha
debilitado los sindicatos, reducido los costos laborales e
incrementado la subordinación del trabajo a los mandatos del
capital. Las flexibilizaciones que se llevan en los procesos de
trabajo y valorización se diferencian según los países por la
importancia relativa que se le otorga ya sea a la flexibilidad
en el proceso de valorización o a la que se da en el proceso de
trabajo. En términos generales, se puede señalar, para ilustrar
lo anterior, que en Japón se ha privilegiado la flexibilidad en
el proceso de trabajo, en tanto que en Estados Unidos se dio
preferencia a la flexibilidad del proceso de valorización. En la
periferia, prácticamente no se ha hecho un esfuerzo de cierta
significación por flexibilizar la organización social de la
producción, por cuanto se ha continuado con una concepción
periférica del taylorismo, y todo el énfasis se ha puesto en
flexibilizar el mercado laboral, con el fin de competir no en
base a eficiencia, sino a mano de obra barata, con todo lo que
ello significa en las relaciones sociales económicas, culturales
y políticas.
Después de
este sucinto análisis de la producción industrial, que se ha
concentrado en los cambios más recientes, abordaremos las
producciones en salud, educación y militar en Estados Unidos,
país que lidera el mundo capitalista, y que este último está
tratando de mundializar. De esa manera, podremos apreciar las
transformaciones que se están dando como consecuencia del deseo
desenfrenado de maximizar las
ganancias del capital en sectores donde anteriormente se trataba
de regular la valorización para evitar excesos.
La lógica
actual de reproducción del proceso de producción inmediato que
se da en el ámbito de la salud de Estados Unidos ha propiciado
la reducción progresiva del número de doctores independientes,
haciéndolos depender cada vez más de los hospitales, muchos de
los cuales están conectados con las universidades de medicina.
Muestra de esta tendencia a que los médicos devengan
asalariados, es que mientras en 1983 sólo el 24% de los médicos
eran empleados, en 1999 esta cifra ascendió al 42%.
La
acumulación neoliberal, que potencia las categorías de
mercancía, ha llevado a que se establezca en el ámbito de la
salud de Estados Unidos una organización privada, para regular
la reproducción de las relaciones sociales que se dan en este
sector. Esta institución, que se denomina Organización Para
Mantener la Salud (HMO), es la mediadora entre las empresas de
la salud, el gobierno, y otras agencias con el fin de regular
las modalidades y niveles de pago por los diferentes servicios
de salud. Este ente, para maximizar las ganancias de las
empresas de la salud, ha venido sistemáticamente racionalizando
el trabajo de los médicos y demás trabajadores de la salud, para
reducir los costos laborales.
Las presiones
de la HMO para regular a favor del capital los procesos de
valorización de los hospitales ha llevado a que incida en sus
procesos de trabajo, muestra de ello es la reducción del número
de días de recuperación de los enfermos, así como en la cantidad
de médicos a tiempo completo y el reemplazo de enfermeras
calificadas por otras empleadas de la salud menos calificadas.
Además de las medidas antes citadas, se ha profundizado la
taylorización de los procesos de trabajo, a pesar que esos
sistemas de organización laboral han sido abandonados en otros
ámbitos de la realidad social. Ello ha conducido a incrementar
las cargas de trabajo de los médicos, enfermeras y otros
trabajadores de la salud. Pero este proceso de racionalización
capitalista tiene sus limitaciones, ya que en el proceso de
producción de la salud, la mecanización creciente que se aplica
en la producción industrial no puede implementarse de manera
mecánica, por cuanto el cuidado humano puede ser mecanizado sólo
hasta cierto punto.
A parte de estas medidas de "industrialización de la medicina"
al interior de los hospitales, estos han tendido a fusionarse,
lo que les ha permitido seguir reduciendo el número de su
personal.
Este proceso
creciente de "industrialización de la medicina" ha motivado todo
un movimiento de sindicalización de los trabajadores de la
salud, sobre todo de los médicos, que antes eran muy poco
proclives a organizarse para defender sus derechos. Ello se debe
a una acumulación creciente de frustraciones porque el HMO les
ha ido quitando capacidad de decisión, lo que en muchos casos ha
incidido en la calidad del tratamiento de los pacientes. Muestra
de lo planteado es que en 1996, habían sólo 26 mil médicos
sindicalizados, el cual aumentó vertiginosamente en los tres
años siguientes, alcanzando la cifra de 35 mil.
En el proceso
de producción educativo, ha sucedido algo similar al de salud.
Se vienen potenciando las presiones para "traer plata a las
universidades", otorgando incentivos para los profesores que
logren generar mayores fuentes de ingreso, debido a su venta de
servicios ya sea al Estado y/o al sector privado. Este proceso
de ver la educación como una simple mercancía, está incidiendo
en la composición de los costos, y en la lógica y calidad del
proceso de trabajo educativo. Al sistema universitario de
California compuesto por nueve universidades, se le comenzó a
reducir fondos estatales para que se agencien recursos externos
por venta de servicios, pero también con el fin de fomentar el
retiro anticipado de los profesores a tiempo completo y
reemplazarlos por educadores de menos nivel y a tiempo parcial.
En 1998, el cuerpo profesoral del sistema universitario de
California estaba conformado por: 20% de profesores a tiempo
completo, 58% de estudiantes graduados que ejercían labores
educativas, 12% de instructores a tiempo parcial, y un 10% de
profesores de muy corto plazo. En la Universidad de Nueva York,
sucedió algo muy similar. A principios de los 1980, la
universidad empleaba aproximadamente 11 mil profesores a tiempo
completo por 200 mil estudiantes. En 1996, eran sólo 5300
profesores a tiempo completo por 207 mil alumnos. El déficit fue
llenado por profesores a tiempo parcial.
Este proceso
de modificaciones del proceso de producción inmediato en la
educación lo capta muy bien el New York Times que en febrero de
1998 publicó lo siguiente: "los
ahorros de usar profesores a tiempo parcial es claro. El pago
promedio de un profesor asociado en un "senior college" es de
alrededor de 61,000 dólares al año, y tiene derecho a seguro
médico, pensión y año sabático, así como debe dictar tres cursos
por semestre. Manejar la misma carga con adjuntos cuesta 12,000
dólares al año, éstos teniendo menos beneficios".
Una de las
iniciadoras de esa concepción "gerencial" de la educación y que
más está incidiendo de manera negativa en la calidad de la
educación, es la denominada educación a distancia. Esta nueva
lógica de aprendizaje ha llevado a potenciar el uso de
profesores a tiempo parcial para minimizar costos y maximizar
ganancias, lo cual, al igual que en el caso de los médicos, está
conduciendo a la sindicalización de los profesores. Como
ejemplos de esta tendencia, a aplicar estrategias corporativas
en las universidades, tenemos que tanto la Universidad de Nueva
York y la Universidad de Columbia han creado divisiones para
manejar exclusivamente la educación a distancia. En ambas
Universidades, el aprendizaje a distancia está basado en
materiales creados por los profesores, sin embargo, ellos deben
circunscribirse a los requerimientos visuales y de Internet
determinados por especialistas ajenos a la Universidad.
En 1999
surgió en Estados Unidos la primera universidad totalmente
dedicada a la educación a distancia. Esta es la Jones
Internacional University, que pertenece al grupo Jones, cuya
línea principal de actividad es la industria del cable. El grupo
está dirigido por Glenn Jones, un multimillonario que decidió
incursionar en estos momentos de su vida a tiempo completo a las
actividades universitarias, para lo cual creó su propia
universidad. Jones tiene un concepto puramente gerencial de la
educación. La trata como una mercancía más, que le va a permitir
incrementar su fortuna. Es así que percibe la universidad como
una institución destinada a "proporcionar educación de alta
calidad, sin depender del lugar, hacer ganancias y pagar
impuestos".
La tendencia
a maximizar la valorización a costa del deterioro de la calidad
de la producción generada en el proceso de trabajo educativo, ha
motivado diversas protestas de los profesores, que van
organizándose progresivamente para defenderse de estas políticas
corporativas orientadas a bajar el nivel de la enseñanza y
atentar contra su seguridad laboral. Esta corriente de protestas
hizo que James E. Perley, Presidente de la Asociación Americana
de Profesores Universitarios (AAUP), publicará una carta
criticando la educación a distancia, y en especial a la ofrecida
por Jones International University. En ella expresa sus temores
por la pérdida de libertad académica que ocasiona esta nueva
modalidad de educación, por cuanto los cursos dependen más de
especialistas externos (audiovisuales, Internet, etc.) que de
los profesores. Según James E. Perley, los profesores que tienen
una alta formación académica deben de subordinar sus "cursos" a
los fines de la Internet, impuestos por diseñadores de la Web.
Antes de
abordar la producción militar bajo la dirección estratégica y
financiera del Estado, trataré de establecer el orden de
magnitud de este sector productivo, para demostrar que el líder
de la supuesta economía de mercado, donde primaría la libre
iniciativa privada, es un mito más del arsenal ideológica del
neoliberalismo. En la realidad concreta, los Estados Unidos son
una economía mixta donde el Estado juega un rol relevante en la
direccionalidad estratégica de la reproducción ampliada de las
relaciones sociales vistas como un todo. En 1999, habían
aproximadamente 2.2 millones de empleados que formaban parte del
complejo industrial militar. Una cantidad superior a los
uniformados que ascendía a 1.5 millones y a los empleados
civiles del Pentágono que eran 0.7 millones. El Pentágono, por
otro lado, financió programas de investigación en universidades
y otras instituciones por un valor de 5 mil millones de
dólares.
La alianza
Estado-sector privado para llevar a cabo la producción militar
se realiza bajo la dirección estratégica del Pentágono que
determina las armas a producir, y los programas de fabricación e
investigación para ser elaborados en el corto, mediano y largo
plazo. Es decir, todo un proceso de planificación estatal, que
tanto critican los neoliberales, sobre todo los de la periferie,
que repiten sin reflexión las recetas formuladas por los
ideólogos del centro para incrementar la subordinación de estas
formaciones sociales a sus dictados.
En la
producción militar, se muestra con gran claridad la articulación
de lo político, económico y cultural. Dentro de este proceso de
producción, las empresas privadas que forman parte del complejo
industrial-militar están bajo el control del Pentágono, que para
realizar sus funciones se organizó siguiendo la lógica de las
grandes corporaciones privadas. Este proceso de
"industrialización del Pentágono" se inició en 1961 bajo el
liderazgo de Robert Mc Namara, que renunció a ser Presidente de
la Ford Motor Company para devenir secretario de defensa. El
Pentágono se convirtió en una verdadera división de planeamiento
estratégico de una gran corporación, definiendo las políticas
para el complejo industrial-militar, y monitoreando el proceso
de implementación de sus políticas y programas. Dentro de esta
lógica de planificación, las empresas privadas que conforman el
complejo industrial-militar no son autónomas. Son como si fueran
divisiones de una gran corporación controlada centralmente. La
fijación de los precios de los productos con fines militares, no
se realiza mediante el supuesto libre juego de la oferta y la
demanda, sino que sigue la lógica de valorización del
capitalismo de estado. Se parte de los costos históricos, a los
cuales e les agrega un margen pactado políticamente entre el
Estado y las empresas privadas que se logra en base a conciliar
los intereses de ambas partes. Lo anterior conlleva implicancias
económicas y políticas. En primer término, fomenta la inflación
y la ineficiencia. En términos generales, los precios de los
productos militares subieron a un ritmo más elevado que los
productos destinados al uso civil. Por otro lado, los costos de
fabricación en productos similares fueron mucho mayores en el
complejo militar-industrial que en las empresas que operan fuera
de éste. Un ejemplo de ello es la gran diferencia de costos en
lo que respecta a la fabricación de productos electrónicos. Los
elaborados para fines militares tenían costos que ascendían en
promedio a 21,620 dólares, en tanto que los que se fabricaron
para un uso civil sólo se elevaban a 9,389 soles.
Este cálculo
burocrático para fijar precios, no es neutro políticamente y
presenta repercusiones políticas negativas. Por un lado, ha
facilitado que el capital y el trabajo en las empresas que
forman parte del complejo militar armonicen sus intereses en
perjuicio de la población económicamente activa que no integra
este complejo. Las gerencias en base a los precios planificados,
que garantizan de todas maneras una ganancia, pueden inflar
costos, entre ellos los laborales, haciendo que los trabajadores
tengan un aumento permanente de sus remuneraciones. Todo ello se
ha realizado con fondos que el Estado ha ido obteniendo de la
comunidad en su conjunto, a través del sistema impositivo, y de
la reducción de los presupuestos en educación y salud. Muestra
de esta peligrosa alianza entre el capital y los sindicatos que
ha sido propiciada por el Pentágono es la conformación conjunta
de Comités para promover la producción militar que tendría que
haberse reducido después de la guerra fría. Esto último ha
coadyuvado a que se lleve a cabo una política exterior agresiva
con los resultados funestos ya conocidos. Pero también
repercutió negativamente en la producción industrial no militar
que no cuenta con los incentivos del complejo
industrial-militar. Así tenemos que, en los años 1980, mientras
la producción militar ascendió en un 60%, la fabricación de
máquinas herramientas descendió en un 65%.
La
exportación de armas, que es una de las principales
exportaciones de Estados Unidos, no se hace en base a su mayor
competitividad, sino a las presiones políticas y a un
financiamiento fácil que le otorga el Pentágono a los países
compradores. Esta estructura político-económica bajo el
liderazgo del Pentágono, ha posibilitado que Estados Unidos
exporte 42.8 billones entre 1993 y 1995, que es más que lo que
exportaron juntos todos sus principales competidores como son
Rusia, Francia, Inglaterra y China.
La
reproducción de la sociedad
El ver la
sociedad como una unidad dialéctica de distintos tipos de
producciones (políticas, económicas, culturales) que se
entremezclan influyéndose recíprocamente sin tener fronteras
definidas entre ellas, lleva a toda otra concepción del Estado,
y de la problemática de la transición hacía otra sociedad, donde
primen la solidaridad y la igualdad.
El Estado ya
no es más una consecuencia de diferentes formas de economicismo.
No es el reflejo mecánico de lo económico como lo concebían los
marxistas ortodoxos, ni producto en última instancia de lo
económico como lo postulaba Poulantzas y sus seguidores. Ni
tampoco es aceptable la posición de algunos neo-gramscianos que
le dan igual peso a lo económico, político, y cultural, pero
visualizando sólo lo económico como proceso de producción y lo
político y cultural como regiones aparte, sin determinar como
éstas se reproducen en sí, y en relación con el resto de a
sociedad. Se puede señalar que el hecho de otorgarles igual
importancia a las distintas regiones de la sociedad, es una
simple declaración, por cuanto, lo económico sería el único que
tendría una concepción dinámica y las otras se presentan como
partes de la sociedad que no tendrían una lógica propia de
reproducción que les permita articularse dinámicamente con el
resto de la sociedad. Al final de cuentas, al ser lo económico
el único que tendría un desarrollo dinámico, sería el que les
imprimiría su lógica de reproducción a las otras regiones. La
visión neogramsciana, tal como la de Jessop, es otra forma de
economicismo pero más sofisticado, debido a que es más difícil
de detectar por el discurso complejo que tienen.
El
conceptualizar la sociedad como un conjunto articulado de
procesos de producción de índole político, económico y cultural,
en que la dinámica de la reproducción no depende eternamente de
un tipo determinado de producción, sino que varia en función a
la forma en que se dan las contradicciones sociales en el tiempo
y en el espacio; y el hecho de que el Estado no tiene el
monopolio del poder político, conduce como ya se señaló, a tener
una visión de nuevo tipo de la transición. Ya no basta tomar el
Estado, ya sea por medios violentos o a través de las urnas,
para garantizar la transición. A fin de poder direccionar la
lógica de reproducción de la sociedad, hay que tener hegemonía
en los distintos proceso de producción. Muchas revoluciones que
se decían socialistas fracasaron, porque la toma del Estado no
les posibilitó cambiar a nivel esencial los procesos de
producción económicos y culturales, teniendo muchas veces que
recurrir a "tecnócratas" y "expertos" para que manejen las
empresas y otro tipo de instituciones. Por ello, como veremos
posteriormente, es fundamental tener otra concepción del poder,
y, dentro de esta nueva perspectiva, construir la hegemonía
desde la base, sin tener que esperar la toma del aparato del
Estado, para recién, a partir de ahí, tratar de edificar una
sociedad de nuevo tipo.
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