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 Temas estratégicos

Estrategia

y Defensa Internacional:

Dimensión terrestre y marítima

Por Nicole Schuster

  

En su libro La Utilidad de la Fuerza[1], el General Rupert Smith indica que la falta de una estrategia global y de un marco doctrinal por parte de las autoridades políticas causa el estancamiento de los conflictos que “hace de facto inútil el empleo de la fuerza”. En otras palabras, lo tecnológico no tiene ninguna eficiencia si su uso no está sustentado en una buena estrategia que debería ser elaborada en función a que efecto se busca con el empleo de una fuerza militar en los teatros de operación y a su verdadera utilidad.

Joseph Henrotin se encuentra en la misma línea[2], cuando afirma que el énfasis dado a la dimensión tecnológica en la estrategia militar es desmedido e induce a que se esté obviando temas de mayor importancia como la estrategia global de un país y, sobre todo, su nivel de autonomía a nivel internacional. Enfocar demasiado el tema de la tecnología, significa subestimar la organización y capacidad creativa de los soldados en los conflictos. El autor teme que “se esté imponiendo desde el exterior una agenda en materia de política de Defensa que no responda a las necesidades estratégicas”. Como bien lo menciona “la búsqueda de una superioridad tecnológica tiende así a auto-sustentarse, y la política misma termina por devenir una tecnología (…)”. Como lo plantea el autor, a pesar de disponer de una capacidad de proyección tecnológica mayor, Estados Unidos no ha podido evitar el estancamiento en Irak. 

Además, en su artículo De la táctica a la estrategia. ¿Hacia un debate europeo?[3], Henrotin confirma su alineamiento con Rupert Smith al señalar que las experiencias en Irak, Afganistán, y Líbano hacen necesario el relanzamiento del debate sobre como enfocar los conflictos que cada vez más tienden a llevarse en la dimensión asimétrica. Henrotin piensa que el debate permitirá a Europa reforzar su poder de decisión en materia estratégica, es decir fomentar la aceptación de su “estilo de guerra” a nivel internacional, o sea imponer una “línea clausewitziana” que preconiza la prioridad de lo político sobre lo militar. En el marco de ello, lo tecnológico no es lo predominante, sino las lecciones, que se aprenden de la historia, y las alternativas estratégicas y tácticas que Europa propondrá permitirán frenar las ambiciones de Estados Unidos. Posición interesante, pero en el artículo no se menciona que es Estados Unidos, por intermedio de la OTAN, que indica la estrategia a seguir. Es improbable que Europa impresione con discusiones puntuales sobre temas que ya fueron impulsados por el Pentágono a través de su práctica, como lo muestran los combates en Irak, Afganistán, entre otros, y que monitorea Washington desde el inicio, sin considerar la posición europea. Prueba de ello es que, en Francia, el acento está puesto en la actualidad sobre el debate que atañe a la táctica y no a la estrategia. 

 

En un artículo titulado ¿Que sitio para la industria de defensa mañana[4] ?, Renaud Bellais et Alexis Breton señalan que no existe Defensa creíble y eficaz sin una visión política clara. Para lograr ello, el rol de la Defensa debería ser maximizado a través de una buena política de gestión presupuestal del Estado así como de una regulación de la Industria de defensa.

Sin embargo, la posición de los autores deja aparecer algunas contradicciones que surgen de una falta de análisis de fondo. Ven en la privatización global de la industria de Defensa la solución y, a la vez, preconizan un control del Estado sobre la producción de armamento por estas empresas privadas. Pero, no definen en función a que criterios esas empresas deberían producir, ni cual sería la estrategia global del Estado, sus prioridades en materia de defensa, y su rol a nivel tanto nacional como internacional, por lo que hablar de una planificación “responsable” de la producción de armamento parece un simple ejercicio de retórica. Los autores no perciben que la lógica neoliberal impide un control estratégico del Estado sobre las empresas privadas.

Además, es de temer que una privatización de las industrias de armamento subordine la lógica de producción a criterios de rentabilidad financiera y no a los de efectividad estratégica, indispensables para asegurar una Defensa y Seguridad mayor.

 

En un artículo de la Revista alemana “Estrategia y Técnica” titulado “La marina en acción. Instrumento de la política de seguridad alemana”, el Vicealmirante Wolfgang Nolting[5], afirma que la globalización ha llevado a que el comercio creciente entre los países se desarrolle en los mares. Ello hace que este espacio devenga el envite estratégico por excelencia, así como las costas, que reagrupan hoy 50% de la población mundial. Para Alemania, el tráfico de materias y productos minerales necesita de caminos seguros, sino la economía del país y su situación política interior (soberanía…)  podrían ser puestas en peligro. Puntos como la ruta de Ormuz, de Bab-el Mandeb, el Bósforo, el Canal de Suez y la ruta de Malaca son claves. Es por ello que Alemania está, en la actualidad, estrechamente involucrada en los proyectos de proyección de la OTAN, la Unión Europea y de las Naciones Unidas.

De este artículo se colegia el fuerte afán por parte de las instituciones de la Marina alemana de interactuar en el marco de la cooperación internacional, y hasta de aprovecharse de una participación en numerosos proyectos de acción humanitaria y militar de la OTAN, para asentar su presencia a nivel internacional. Igualmente se desprende de las declaraciones del Vicealmirante Wolfgang Nolting, la voluntad de integrar la política exterior de proyección de fuerza alemana en el marco de las normas legales internacionales, pero también nacionales, las cuales necesitarán de una reelaboración a nivel constitucional para adaptarse mejor al contexto internacional de proyección de la fuerza nacional. Al leer el artículo, no se puede dejar de pensar al constitucionalista alemán Carl Schmidt, cuando, al inicio de la ascensión del partido de Hitler en Alemania, teorizó sobre el derecho de la guerra, el gran espacio y la oposición Tierra/Mar, en un contexto político donde Alemania, después de haber salido totalmente perjudicada del Tratado de Versailles, soñaba reconstruir su unidad política interna, para asentar mejor sus proyectos hegemónicos frente a Inglaterra, considerada entonces el principal enemigo en el mar. 

Su lado contrasta con la posición del nuevo Ministro de Defensa francés Hervé Morin[6], quien plantea que Francia, situada en un espacio geográfico donde la zona marítima es la más extendida del mundo, debería priorizar una defensa ecológica y económica de sus regiones marítimas, y, para este fin, apoyar el proyecto de creación de un cuerpo europeo de guardacostas.

 

En su artículo titulado La sombrilla del mar[7], Pietro Batacchi, acatando de manera incondicional las posiciones oficiales de la Casa Blanca y del Pentágono, resalta la necesidad de reforzar el sistema de defensa contra los misiles balísticos[8], sistema que había sido elaborado para responder a ataques de corto o medio alcance. Afirma que la Defensa occidental tiene ahora que hacer frente a las amenazas que representan los países de Corea del Norte[9], Irán[10] y Pakistán[11] que se dotan de misiles balísticos. Se teme que Corea del Norte lance ofensivas contra sus vecinos japoneses y Corea del Sur, y que Irán[12] utilice sus mísiles contra Israel y Arabia Saudita. Conforme a todas las versiones oficiales pertenecientes al cuerpo de Defensa Nacional de los países occidentales, el autor no alude al hecho que la carrera armamentista de Estados Unidos no faltará en fomentar a su vez la adquisición de más armamentos por parte de esos países.

El autor enaltece los perfeccionamientos a los que el sistema antimisil de Estados Unidos está sujeto estos últimos años. Ahora se prevé la intercepción de los misiles en cada etapa de su vuelo, por lo que el sistema antimisil se divide en tres subdivisiones[13] (Boost Defense Segment; Mid-course Defense Segment; y Terminal Defense Segment)[14]. Conocemos el componente antimisil en el mar, Aegis BMD, ya en servicio con la US Navy desde un poco más de 20 años y que había nacido de un sistema de defensa aérea con los misiles Sea Sparrow y Standard. El SPY 1, radar del cual ha sido dotado, había sido elaborado, al inicio, para operar en las regiones con alto efecto clutter[15].

Aparentemente, esas diferentes versiones, al igual que el misil para la defensa aérea, el Standard 3[16], serían prometedoras en cuanto la intercepción de misiles de corto y medio alcance, pero la capacidad de empeño de intercepción a nivel intercontinental deberá esperar algunos años más.

Interesante de notar que en esta construcción de un proyecto antimisil participan los japoneses, que trabajan en colaboración con Estados Unidos. Contribuyeron notablemente en ello desde 1999, luego del ensayo realizado por Corea del Norte en 1998. La colaboración es tan estrecha que Estados Unidos no duda en abrir en Japón instalaciones para efectuar las tareas de manutención del misil.

El autor subraya que, a pesar de la búsqueda de perfeccionamiento, este escudo de defensa está lejos de ser operacional. Además, su vigencia dependerá de la prioridad otorgada por la Administración norteamericana y de los recursos que puedan garantizar un desarrollo constante y seguido del proyecto.

Si este escudo de defensa conoce el mismo destino que el proyecto de la guerra de las estrellas ideado por Reagan, se quedará con la reputación de ser “grandioso, costoso e incapaz de cumplir con el objetivo de defensa propuesto”.


 

[1] Général Sir Rupert Smith. L’utilité de la Force. L’art de la Guerre aujourd’hui. Editions Econmica. 2007.

[2] Joseph Henrotin. L’Europe est-elle tombée dans le gap capacitaire ? DSI. Nº 24.

[3] DSI Nº 25. Avril 2007.

[4] Quelle place pour l’industrie de Défense demanin ? DSI. Nº 24. Mars 2007

[5] Strategie und Technik. Die Marine im Einsatz. Instrument deutscher Sicherheitspolitik. Vizeadmiral Wolfgang Nolting. Inspekteur der Marine. April 2007.

[6] Expresada en el DSI Nº 27 de Junio 2007

[7] L’ombrello del mare. Difesa antimissile delle navi. Pietro Batacchi. Rivista Marittima. Marzo 2007.

[8] BMD o Ballistic Missile Defense

[9] Corea del Norte dispondría de unos cientos misiles “Nodong” que alcanzarían 1.300 Km, así como del Taepodong 1 (nueva versión del Nodong) que alcanzaría los 2.000Km

[10] Irán recibió, según el autor, ayuda técnica por parte de Corea del Norte y China, para realizar el “Shahab 3”, derivado del Nodong nortecoreano

[11] La amplitud del arsenal nuclear de Pakistán no es bien conocida, lo cual representa en sí un peligro.

[12] Irán dispondría de 30 a 50 ejemplares

[13] A sus inicios, los antimisiles Aegis solamente eran elaborados para interceptar los misiles en su fase de ascensión y en la de regreso en la atmósfera.

[14] Es decir el primer segmento de la defensa es relativo a la ascensión del misil, el segundo está a su vez dividido en un componente basado en tierra y uno basado en el mar, y el tercero intercepta los misiles en la fase descendiente.

[15] Se llama « efecto clutter » a los ruidos no queridos, ecos falsos, … por lo que el radar es considerado ideal para los escenarios litorales.

[16] Con cabeza a energía cinética, y dotado de un sistema de pilotaje GPS.

 

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